El monitoreo contractual es el proceso sistemático y continuo de observación, medición y análisis del cumplimiento de las obligaciones contractuales por parte del contratista durante toda la vida del contrato. A diferencia del seguimiento puntual, el monitoreo implica el uso de métricas predefinidas, cuadros de mando y revisiones periódicas para detectar desviaciones a tiempo y adoptar medidas correctoras, conforme a los principios de buena gestión pública de la LCSP 9/2017.
- Cuadro de mando de contrato: Herramienta que agrega los indicadores clave del contrato (plazos, calidad, costes, incidencias) para una visión integral.
- Revisiones periódicas: Reuniones formales con el contratista para analizar el estado del contrato, resolver incidencias y planificar las siguientes fases.
- Gestión de riesgos: Identificación y seguimiento de los riesgos de incumplimiento contractual para anticipar medidas preventivas o correctoras.
- Documentación: Todo el proceso de monitoreo debe quedar registrado en el expediente del contrato como evidencia de la supervisión ejercida.
Un monitoreo eficaz mejora la eficiencia del gasto público y reduce litigiosidad. Más en PLACE.