La eficiencia en la contratación pública hace referencia a la capacidad de los órganos de contratación para obtener el mayor valor posible por el dinero público invertido, equilibrando precio, calidad, innovación, sostenibilidad y rapidez del procedimiento en el diseño y gestión de los contratos.
- Principio de eficiencia: Consagrado en la legislación presupuestaria y de contratos, obliga a la Administración a comparar alternativas, aprovechar economías de escala, utilizar la agregación de demanda y evitar gastos innecesarios o duplicidades.
- Value for money: Va más allá del precio más bajo. Incluye criterios de calidad, ciclo de vida del producto, impacto ambiental, aspectos sociales y capacidad de innovación del contratista.
- Herramientas: Uso de acuerdos marco, sistemas dinámicos de adquisición, centrales de compras, técnicas de gestión por objetivos y evaluación ex post de contratos ejecutados.
- Indicadores de rendimiento: Los contratos deben incluir indicadores medibles (KPIs) que permitan evaluar objetivamente si el contratista está cumpliendo los niveles de servicio acordados.
- Contratación estratégica: La eficiencia se combina hoy con objetivos de política pública: favorece la participación de PYME, la igualdad de género, la transición ecológica y la innovación.
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