La subasta electrónica es un proceso iterativo en línea que tiene lugar tras una primera evaluación completa de las ofertas y que permite la mejora de los precios u otros valores cuantificables de las mismas mediante un sistema electrónico de puja automática. Está regulada en los artículos 143 a 148 de la LCSP y en el artículo 35 de la Directiva 2014/24/UE.
- Ámbito de aplicación: Puede utilizarse en procedimientos abiertos, restringidos, negociados, en la fase final de los acuerdos marco y en los sistemas dinámicos de adquisición cuando las especificaciones del contrato puedan establecerse de forma precisa.
- Elementos mejorables: Los precios, los plazos de entrega u ejecución, los costes operativos y otros valores que sean cuantificables y expresables en cifras o porcentajes. No puede utilizarse para contratos de servicios y obras que tengan por objeto prestaciones intelectuales.
- Funcionamiento: Tras la evaluación inicial, los licitadores reciben información sobre su posición relativa y pueden mejorar sus ofertas en rondas sucesivas. El sistema cierra automáticamente en la fecha y hora fijadas o cuando no se mejore ninguna oferta en el plazo establecido.
- Información en tiempo real: Durante cada ronda, los licitadores reciben instantáneamente información suficiente para conocer su clasificación relativa, aunque no las ofertas de los demás licitadores en términos absolutos.
- Número mínimo de licitadores: Debe haber al menos tres licitadores invitados antes de iniciarse la subasta electrónica.
La subasta electrónica favorece la eficiencia económica al intensificar la competencia en la fase final de adjudicación. Más información en Plataforma de Contratación del Sector Público.